Los riesgos de la coyuntura

Editorial

Las deudas acumuladas por los gobiernos anteriores ante la sociedad mexicana han sido injustificadas y crecientes, por lo cual la presente coyuntura está determinada por un déficit de crecimiento económico competitivo, salud, educación, empleo, seguridad, democracia funcional y espacios de esperanza.

En el Pacto por México, estrategia impulsada por el actual gobierno, los partidos políticos han procurado construir convergencias en temas prioritarios para beneficio de la sociedad. Resulta prematuro identificar los posibles resultados de los acuerdos logrados, si tomamos en consideración que las reglamentaciones legales específicas que les darán rigor institucional son procesadas en su oportunidad por los poderes del legislativo federal y de los estados.

Adicionalmente, en el proyecto planteado faltan por elaborar las propuestas energética y tributaria, en las que las divergencias presagian combatividad mayor. Ambas propuestas, fundamentales e indispensables para el presente y futuro de los mexicanos, deberían convertirse en piedra angular para nuestro porvenir y el de las siguientes generaciones.

La escasa representatividad de los protagonistas del Pacto, el desprestigio adicional y reciente del Poder Legislativo, los procesos electorales en ciernes y un creciente descontento social en un ámbito de crisis económica prolongada, presagian tiempos de potenciales crisis con riesgos y oportunidades.

Los riesgos están en expropiar los recursos que pertenecen a la nación y aumentar la desigualdad social con reformas inapropiadas que ni logren transformar la empresa ineficiente, ni sienten las bases de una justa distribución de la riqueza y las oportunidades para lograr una amplia convergencia a favor de los intereses de la presente y futuras generaciones de mexicanos.

Toda crisis siempre se acompaña de riesgo y oportunidad. Existen crisis que no se deben evitar. La posibilidad de sentar bases sólidas para el desarrollo sustentable de México, por ningún motivo, se puede ni debe desperdiciar. Con la participación de la sociedad, los mexicanos de nuestra generación tenemos la responsabilidad de encauzar la energía social hacia la consolidación de nuestras instituciones, donde sociedad y gobierno retomen los ideales que han dado coherencia a nuestra historia, y son presagio del futuro promisorio que habremos de alcanzar. De nosotros depende convertir los riesgos de la coyuntura en nuestra oportunidad.