¿Hacia dónde en 2012?

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Editorial

Esta es la gran cuestión que se plantea frente a los mexicanos en una época de crisis: fracaso de las acciones de gobierno y frustración colectiva. Experiencias ocurridas aquí y en distintas naciones, muestran que los pueblos tienen en su historia la gran reserva moral e intelectual, y la capacidad para superar desafíos. Estuvimos a punto del colapso y de la desaparición como nación a mediados del siglo XIX y nos alzamos gracias a la lucidez, congruencia, audacia y responsabilidad social de los autores de la reforma liberal. Del abismo al que nos precipitaron las clases y cuerpos dirigentes, clero y ejército, emergimos como un pueblo organizado, libre, orgulloso de sus victorias. Hoy necesitamos retomar aquellos compromisos para evitar que se nos arrastre al pantano de las opresiones de viejo o nuevo cuño, de la miseria económica y cultural. Los tiempos han cambiado, pero los contendientes siguen siendo en sustancia los mismos: forman filas quienes se comprometen con la vigencia de libertades, la justicia social e igualdad. En el campo de enfrente: los expoliadores, los usufructuarios de la fe religiosa, los que aspiran al dominio imperial. La pugna se libra en diversos espacios: en la cultura, en las elecciones, en las agrupaciones políticas y sociales. El resultado puede ser el ingreso a una fase donde nos hundamos cubiertos por la demagogia, la corrupción, la intolerancia y la violencia social, o bien construir una realidad de trabajo, libertades y justicia. CAMBIAR MÉXICO depende de nuestro voto razonado.