La política y la democracia en México

¿Es la política disfuncional el principal problema en México?

76% (351 votos)
No
18% (82 votos)
Quién sabe
5% (23 votos)

Editorial

La transición a la democracia se ha convertido en una experiencia de desencanto a pesar de los grandes esfuerzos en la elaboración de leyes y la construcción de instituciones, con resultados fuertemente cuestionados: partidos políticos desprestigiados, un Instituto Federal Electoral y las Autoridades Electorales Estatales con decreciente credibilidad, intervención improcedente de medios de comunicación, apatía ciudadana expresada en altos niveles de abstención, procesos colmados de irregularidades con conflictos postelectorales, e incursión del crimen organizado.

El desprestigio de la política aumenta con el ejercicio del poder institucional, donde con excepciones predominan la irresponsabilidad, incapacidad, corrupción, presencia activa de "poderes fácticos", y el abuso y la impunidad en todos los niveles del gobierno. La política y la democracia disfuncional, con sus efectos expansivos, conforman la parte medular de la profunda crisis que deteriora al país.

Para transformar México es indispensable reconstruir la actividad política como oportunidad de servicio a la sociedad, ejercer el poder respetando la ley orientado por la "ética de la responsabilidad", donde con transparencia y auditoría ciudadana se rindan cuentas, y se eviten complicidades entre funcionarios públicos y particulares.

Solamente con participación social encontraremos los medios idóneos para construir un desarrollo sustentable. Es en un ámbito democrático donde imperen la seguridad y libertades públicas que se podrán conformar las bases de un nuevo Proyecto de Nación incluyente que reparta bienestar, en un contexto internacional inestable, competitivo y carente de solidaridad. Es desde la política con participación ciudadana como podemos CAMBIAR MÉXICO.