La transformación de sociedad y gobierno para consolidar el futuro de México

 

Editorial

 

Nuevo León es una entidad federativa que ejerce en el país un auténtico liderazgo desde el periodo postrevolucionario hasta nuestros días. Territorio de productividad, creación de  empleos, estabilidad y bienestar, han fomentado el flujo de migrantes que encuentran esperanza con mejores condiciones de vida.

Sin embargo, es indispensable que los niveles de desarrollo económico y  social –que si bien se comparten con otras entidades federativas– se constituyan en detonadores para el desarrollo de otras regiones que se encuentran en situación de rezago.

Requerimos de un sistema productivo que beneficie a amplios sectores de la población, basado en un sistema educativo integral orientado al conocimiento y a la innovación; un sistema financiero que promueva el crecimiento económico comprometido con la sustentabilidad y la creación de empleos, una política que promueva la convergencia regional, y un Estado de derecho que garantice seguridad y certeza a la convivencia social y productiva.

Solamente fortaleceremos nuestra democracia si adquiere auténtica funcionalidad. Especial énfasis ha de dispensarse a la renovación institucional. Esta transformación sólo podrá lograrse con la participación de la sociedad. Pueblo y  gobierno requieren nuevas actitudes y renovados compromisos. La indispensable actualización institucional solamente se consolidará con el compromiso solidario entre la sociedad política y la sociedad civil. Así mismo, debemos asumir nuestra responsabilidad generacional. Si no somos capaces de aprovechar el bono demográfico por el bien de las presentes y futuras generaciones, habremos desperdiciado la oportunidad propicia para consolidar el futuro de la sociedad mexicana.

Para Cambiar México, la estrategia debe ser integral: gobierno y sociedad, sector empresarial y academia, deberán integrar sus esfuerzos para conformar una sociedad más productiva, participativa, justa y democrática.